Los puntos de soldadura no deben ser más finos que lo especificado para la soldadura de raíz y deben estar sujetos a los mismos requisitos de calidad de soldadura aplicables a la soldadura de raíz. La longitud del punto de soldadura no debe ser inferior a cuatro veces el espesor de la más gruesa de las piezas a unir. Para espesores de pieza superiores a 50 mm o para materiales de alta resistencia debe considerarse aumentar la longitud y el espesor de los puntos de soldadura. Esto puede incluir también una soldadura de dos pasadas. También debe prestarse atención al uso de metales de aportación de menor resistencia al soldar aceros de mayor aleación.
Para uniones que vayan a soldarse mediante procesos automatizados o totalmente mecanizados, es necesario incluir en el procedimiento de soldadura las condiciones para la realización de los puntos de soldadura.
Si un punto de soldadura va a incluirse en una unión soldada, la forma y la calidad del punto deben ser adecuadas para su incorporación a la soldadura final. Debe ser realizado por soldadores cualificados. Los puntos de soldadura deben estar libres de fisuras y, antes de la soldadura final, deben limpiarse a fondo. Los puntos de soldadura que presenten fisuras deben ranurarse. No obstante, las fisuras de cráter también pueden eliminarse por amolado. Todos los puntos de soldadura que no vayan a incluirse en la soldadura final deben eliminarse.
Cualquier ayuda necesaria que se fije temporalmente para la construcción o el montaje de piezas con soldaduras en ángulo debe diseñarse de modo que pueda retirarse fácilmente de nuevo. La superficie del componente debe amolarse de nuevo cuidadosamente hasta dejarla lisa si la ayuda se retira por corte o cincelado. Es posible demostrar, mediante un ensayo de líquidos penetrantes, que el metal no está fisurado en la zona de la soldadura temporal.





