De todos los gases, solo el hidrógeno puede disolverse en el aluminio. Sin embargo, en comparación con la solubilidad de los gases en las aleaciones de hierro, la cantidad es más bien baja.
La solubilidad del hidrógeno en el aluminio depende del contenido de aleaciones y de la temperatura. La cantidad disuelta depende además de la disponibilidad de hidrógeno, que suele indicarse como presión parcial y se expresa en mililitros del gas disuelto por cada 100 gramos de metal. (1013 mbar y 0 °C; 1 ppm = 1,1124 ml/100 g)
Como la solubilidad del hidrógeno en el aluminio disminuye bruscamente a una temperatura de aprox. 600 °C durante el enfriamiento, a menudo se produce porosidad causada por burbujas de gas congeladas. En el aluminio puro la tendencia a la porosidad es más grave, mientras que es menor en las aleaciones. Esto se debe a un salto menor en la solubilidad del hidrógeno.
La solución básica a este problema es mantener el nivel de hidrógeno disponible lo más bajo posible.
Además, las influencias atmosféricas de la humedad y la temperatura pueden cambiar significativamente las condiciones de fabricación a lo largo de las estaciones. Especialmente cuando los materiales base o los metales de aportación se trasladan de un almacén frío a una nave de fabricación calefactada, puede producirse condensación de agua en la superficie. Esto aumenta enormemente la posibilidad de porosidad.
Para hacerse una idea de la posibilidad de condensación, hemos desarrollado nuestra calculadora del punto de rocío. Basta con introducir los valores de temperatura del aire, temperatura del metal y humedad relativa y obtendrá una respuesta definitiva sobre si se permite soldar o no.
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